“Tatsi…Tatsi” decía, alzando el brazo. Ningún carro se detenía. Era domingo, los taxistas esperaban hasta muy temprano que saliera algún grupo de jóvenes alcoholizados de algún “point” miraflorino y si la suerte estaba de su lado, hacerle una carrera a algún borracho solitario, puesto que pronto le robaría y quizás aparecería tirado entre las piedras de la costa verde. Un viejo carro se detuvo muy cerca de Alejandra. “¿Taxi?” pregunto, pero el señor con desgano le respondió con la cabeza sin decir ninguna palabra. Alejandra subió, miraba impaciente a todos lados, sabía que pronto vendrían por ella. “¿podría usted llevarme lo más lejos posible?”, el taxista continuo indiferente y afirmo con su cabeza sin decirle ni una sola palabra. Alejandra observaba tras el vidrio de la ventana las líneas de la pista que pasaban rápidamente y parecían ser una sola larga línea blanca. Saco de su bolsa un poco de marihuana y lo preparó rápidamente, quizás sería su última piteada. Al taxista no le incomodaba, parecía no estar ahí. El conductor subió por una de las rampas de la vía expresa. A Alejandra le aterraban estas subidas, siempre pensó que estuvieron mal construidas, le causaban muchos mareos, pero esta vez, quizás por los efectos de la marihuana o la desesperación de huir, no sintió mareo alguno. Una, dos, tres vueltas, contaba el taxista entre dientes. Alejandra, miraba un poco aterrada por el espejo el rostro del taxista. “estas rampas no eran tan grandes” decía para sí misma. Cuatro, cinco, seis vueltas dijo nuevamente el taxista, cada vuelta más rápida que la anterior. “¿usted es uno de los que me está buscando, cierto?” le dijo Alejandra al taxista, pero él solo esperaba dar una vuelta para contarla. six, sept, huit. “Hierba de mierda” pensó Alejandra y tiro su troncho por la ventana. “Señor, deténgase porfavor” le dijo muy asustada. “Je ne peux pas” respondió el taxista, “¿perdón?” replicó Alejandra. Neuf, dix, contó el taxista y se detuvo.
« Donde carajo estoy » se preguntó Alejandra. Bajo del taxi y pudo ver una gran pradera. Caminaba entre las flores, en el camino recogió algunas. Pensaba que por fin sus días de angustia habían terminado. A lo lejos diviso una antigua casa. “Esto no es lima”, se dijo. Camino hacia la casa de madera, había una pequeña trocha que conducía a esta. Toco varias veces la apolillada puerta, pero nadie respondía. Abrió su bolso para sacar uno de los chocolates que había guardado, pero al abrir su bolso vio una infinidad de mariposas de colores que salían de este, todas de muchos colores y tamaños, volaban alrededor de ella. Tomó las flores que había dejado en el portal de la casa y las metió en su bolso e inmediatamente lo abrió, esperando que salgan nuevamente miles de mariposas, pero ahí continuaban las flores. Lo cerró nuevamente y dijo “uno, dos, tres, cuatro, cinco, six, sept, huit, neuf ,dix” lo abrió y una infinidad de mariposas nuevamente salieron del bolso.
“mierda que buena hierba”, pensó. Quizás se encontraba en alguna plaza de san Isidro o Miraflores, en un parque de san Borja o surco. Recogió muchas más flores y las metió en su bolso y nuevamente contó. Cada vez salían más mariposas de su bolso, ella miraba asombrada. Por un momento se olvido que pronto llegarían por ella. Empezó a oscurecer. Se extraño mucho, no había pasado más de una hora desde que salió de su departamento. Quiso buscar su reloj, pero recordó que se había convertido en una mariposa. Entro por una de las ventanas a la antigua casa. Las paredes estaban pintadas de muchos colores muy estridentes. Subió al segundo piso a buscar algún catre donde pueda descansar y vio sus cajas. Aterrada, recordó que ya estaban por llegar. Bajo rápidamente y quiso abrir la puerta, pero esta estaba cerrada, trató de escaparse por la ventana pero no llegaba a alcanzarla. Le pedía ayuda a las mariposas, pero estas continuaban volando alrededor de la casa. “necesito más hierba” pensó, pero su desesperación fue mucho más grande cuando recordó que se había convertido en varias mariposas. Subió a la habitación donde yacían las cajas. Cerró la puerta con cerrojo y la trabo con un armario. Observaba muy atenta cada una de las cajas. Y trató de meterlas dentro de su bolso. “uno, dos, tres, cuatro, cinco, six, sept, huit, neuf ,dix” miles de mariposas coloridas salieron del bolso, pero aún quedaban dos cajas grandes que no entraban en su bolso. Escucho que algo o alguien entraron a la casa, rompiendo la apolillada puerta. Ya habían llegado por ella, no tenía mucho tiempo. Abrió las cajas, llenas de fotos de su niñez, cartas de sus padres y algunos recuerdos de su escuela. Metió cuantos entraron en su bolso. “uno, dos, tres, cuatro, cinco, six, sept, huit, neuf ,dix”. Miles de mariposas salieron de este, pero ya estaban tras la puerta de su cuarto. Metió los recuerdos sobrantes. “uno, dos, tres, cuatro, cinco, six, sept, huit, neuf ,dix” y miles de mariposas nuevamente salieron de este. Se dio cuenta que lo único que le salvaba era el armario. Entonces se dio cuenta que ya todo había acabado. En su desesperación, trato de meterse dentro del bolso. “uno, dos, tres, cuatro, cinco, six, sept, huit, neuf ,dix” decía entre lagrimas, tratando de desaparecer. De ser otra cosa aparente para los demás. Trataba que las personas al verlas digan “que bella es”, sin saber verdaderamente lo que era por dentro. Alejandra aterrada cerró los ojos y repetía impaciente “uno, dos, tres, cuatro, cinco, six, sept, huit, neuf ,dix”.
De pronto sintió una fuerte carga sobre su pecho. Abrió los ojos y nuevamente se encontraba en su departamento, con las cajas alrededor suyo y buscó hierba entre las cajas.

(el mundo de cristina)

Una de las formas más sorprendentes en este ámbito lucrativo de la literatura es que vemos autores, como el que acabamos de leer, desenvolverse con una facilidad revolucionaria y un carácter ingenuo, en el sentido de que gusta acaparar las ideas para sí mismo, para luego expresarlas a la angustiada sociedad de hogaño. Hasta hace poco creíamos que las opiniones de impúberes, como Bernardo Robles Headrington, solo acreditaban inconvenientes para el orbe; ahora, podemos ver que no es así.
ResponderBorrar¿Qué otra mirada podemos hacerle al centro de nuestra experiencia, marginada por los desazones del bohemia palacio, que es, en efecto, la misma sociedad? Bernardo Robles, sin duda, ha dado la respuesta a esa pregunta.
brother, estas quemado
ResponderBorrarpero me encanto...esto es lo tuyo berny :)
maripoooooooooooooooosas
ale
Este texto es un claro ejemplo de lo que podria llegar a compararse con divagaciones de un oso pardo esquizofrenico; se nos propone una vision exquisita de las alteraciones de la percepción tanto de la heroina del relato asi como del autor de la obra, ciertamente una perfecta amalgama de imagenes visuales, música clasica; una suerte de guión de FANTASIA asociado a alucinogenos. Ciertamente una agradable ruta de escape de la escena literaria llenas de Baylis y Vargas Llosas, excasos de creatividad. VIVA LA REVOLUCIÓN, FELICITACIONES.
ResponderBorrarSimplemente paja ah. Me encanta que puedes analizar este cuento mil horas siempre interpretandolo de manera distinta, es muy abstracto.Cuales son tus influencias,ah?
ResponderBorrarPepi
Me llama mucho la atención como conviertes las simples rampas de evitamiento en un portal hacia otra dimensión
ResponderBorrarsuerte!
postea mas relatos asi
aumentas mi curiosidad por la marihuana xD
ResponderBorrarpepi:
ResponderBorrarmis influencias son
el invierno
buena musica
y unos cuantos marlboro rojos
webon eres un maricon
ResponderBorrarpff qe pena qe me das.
Resultaba que primero me había copiado de un libro
ResponderBorrarluego que era una historia cursi, mientras que no se habla ni de amor y menos felicidad en ningún momento
Lamentable idiosincrasia de los Peruanos, en vez de unirse como verdaderos compatriotas y salir juntos adelante, parece que encuentran un placer, cierta morbosidad, en ver a hundir y echarle fango a su compañero. Más penas me hace saber que en el Perú continúan habiendo personas que piensan igual que tu y seguirán haciendo lo mismo, denigrando la cultura nacional, esperando que lleguen propuestas gringas y andar de la mano con su libro “Crepusculo”, o algún otro libro común. Lean la nueva literatura.
Ver una literatura germinar, nos vuelven concientes de que existen lugares ubérrimos, dentro de los cuales, no sabemos si dar un paso adelante, para plantar nuevas semillas cognoscitivas, o simplemente retroceder, y seguir pisando campos ya cultivados por otros... La verdadera creatividad, sea o no literaria, subyace en la intrepidez por crear, y no en la osadia por criticar.
ResponderBorrarberni, yo andaba con mi libro crepusculo :D pero aun asi me encanta como redactas estoy de acuerdo con ale, esto es lo tuyo
ResponderBorrarvaleria
realmente algo nuevo, algo fuera de foco, algo loco pero no ignorante...esta definitivamente es una de esas paginas que le dan con palo a la gente y lo hacen pensar, lo hacen reflexionar y........oye que? era un pata cagando?
ResponderBorrarHCastilllo
Tu blog esta muy buy bueno. Tal vez algún cambio de tonalidad en la presentación de colores que vayan más acorde a lo que muestras en textos haria que sea más impactante. por todo lo demás me gusta mucho las publicaciones hechas y los escritos. Sigue asi.
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